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Videoportero con monitor interior

Comparativa

Los mejores videotimbres

Timbres con cámara para ver y hablar con las visitas desde el móvil. Vigilancia de la entrada y control de paquetes sin sustituir el portero completo.

Preguntas frecuentes

Cómo elegir entre estos modelos

¿Por qué hay mirillas entre los videotimbres?

Porque la EZVIZ EP4, la CP4 y la DP2C, además de mirillas, hacen de timbre: la visita pulsa, suena dentro y te llega el aviso al móvil para ver y hablar. Se colocan en la puerta del piso, mientras que los Tapo D210 y los BOIFUN J1 y J7 son timbres clásicos que se fijan fuera, junto a la puerta de una casa. Si vives en un piso y quieres vigilar el rellano, una mirilla con timbre encaja mejor. Si tienes una casa con entrada propia, un videotimbre exterior. Entre los timbres puros, el Tapo D210 es nuestra elección en la categoría por batería, detección y visión nocturna en color.

¿Cuáles funcionan sin cuota?

Todos se pueden usar sin pagar, porque guardan el vídeo en tarjeta. Las mirillas EZVIZ admiten microSD de hasta 512 GB y ofrecen la nube CloudPlay como opción de pago. Los BOIFUN J1 y J7 admiten microSD de hasta 128 GB, según sus fichas, y el Tapo D210 graba también en microSD. Lo que suele ser gratis es la vista en directo, los avisos y la conversación. La nube compensa si quieres conservar el historial aunque alguien se lleve el aparato o la tarjeta. Si no te preocupa ese caso, una tarjeta de buena capacidad cubre el uso diario sin gasto fijo.

¿Sirve un videotimbre para la cancela de un chalet?

Normalmente no es la mejor opción. Un videotimbre se conecta al WiFi de casa, y en una cancela lejos de la vivienda la cobertura suele ser débil, lo que provoca avisos tardíos y más gasto de batería. Además, no abre la cancela ni trae monitor de pared. Para la entrada exterior de un chalet, un kit de videoportero con placa y monitor unidos por cable funciona mejor, porque la llamada no depende del WiFi y permite abrir. Un videotimbre sí encaja en la puerta de la casa, cerca del router, para vigilar paquetes y visitas como complemento del portero de la cancela.